¿La Guerra a muerte de la Cultura contra el Arte?

por Luis Rosas Escobar / /

Al leer hace poco más de un mes, el artículo de la crítica francesa Cécile Guilbert “La guerre à mort de la culture contre l’art”[1] a propósito de la inauguración de la exposición sobre Klimt en el primer centro de arte digital en París, comencé a reflexionar sobre la correspondencia y aplicabilidad de criterios similares en la realidad chilena, esto se fue agudizando frente a la reproductibilidad del video sobre la exposición de similares características en Japón[2] y el show sobre el Juicio Final de Miguel Ángel en Roma de Marco Balich[3], sumados a la experiencia de “arte inmersivo” que se presentó en Chile bajo el nombre de “Van Gogh Alive” hace ya 5 años, el cual recordé tras una conversación con una destacada gestora cultural y académica de este país.

Si cuestionamos lo que hoy comprendemos por cultura, podríamos dar horas y horas de definiciones sin llegar a algún acuerdo, en especial cuando se vincula la idea de arte con las nuevas tecnologías digitales, dando cuenta de una lectura donde el tamiz tradicional de los límites del arte se ven en crisis.

Dicha crisis se sitúa en las nuevas concepciones de “lo espectacular” como valor de exhibición artística, donde a mayor recepción de quienes se vuelven partícipes de la experiencia sensorial, mayor es su impacto dentro de la escena mundial. Así es como los lindes de la sociedad se disuaden de explicaciones unívocas, permitiendo una multivocalidad de significantes donde la selfie vale más que el sentido de la pieza artística, en criterios tradicionales y dogmáticos de la Academia.

Guilbert postula que, dicha espectacularización favorece al entretenimiento antes que a una experiencia de pensamiento crítico, que de algún modo se replica en nuestras prácticas con marionetas gigantes o conejos monumentales insuflados en el espacio público, donde al consultar a los transeúntes, éstos agradecen que se realicen “actividades culturales para las que no hay acceso en el mundo cotidiano”, los indicadores de consumo cultural de nuestro país son de una lectura muy pesimista, invitando a quienes actúan dentro del marco del Arte-Cultura-Patrimonio a tomar las riendas de las opiniones de la sociedad, de este modo se celebran dentro de quienes están involucrados en el área el triunfo de exposiciones o eventos visitados por gente del mismo medio, mientras se provoca el escarnio público cuando las muestras fallan dentro de alguna de sus variables, ejemplos para ambos casos nos sobran en nuestra historia y tradición republicana.

La experiencia artística tras las exposiciones inmersivas (donde los sentidos festejan sus múltiples activaciones), se tornan ingrávidas muchas veces en el inmenso ludismo que las componen, por lo que el espectador se torna consumidor de una experiencia/hito (“Yo estuve ahí”) antes del consumo clásico que podríamos poseer ante una manifestación artística, la que se asume llena de contenidos y significados ,que pueden ser revisitados o analizados. ¿Qué queda para el espectador (si es que podemos usar ese concepto) al visitar este tipo de actividades?, podríamos plantear que el Kitsch se revitaliza al ver elementos conocidos o de “cultura general” de suelo a cielo dentro del espacio cerrado, acompañado por sonidos o aromas que hagan familiar a las personas que participan de ello, lo que vuelve un negocio rentable para los productores audiovisuales el realizar este tipo de proyectos; ¿Y si es rentable, qué artistas chilenos están llevando a cabo este tipo de experiencias?, ¿Cuál es el límite en la creación de visualidades que debería operar para “reactivar” espacios patrimoniales (naturales, históricos, artísticos o de memoria)?, ¿Estamos preparados como país o región en Latinoamérica para llevar a cabo una reflexión sobre los límites de la Cultura y el Arte, que nos conduzcan a poder generar Economías Creativas, desde las experiencias inmersivas sin perder la identidad de los elementos a activar mediante estos recursos?.

[1] https://www-la–croix-com.cdn.ampproject.org/c/s/www.la-croix.com/amp/1200935951#
[2] https://www.elpais.com.uy/vida-actual/museo-digital-tokio-desplazar-fronteras-arte.html
[3] https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2018-03/espectaculo-juicio-universal-auditorium-conciliazione.html