RAZÓN HUMANA, CRUELDAD E INSTINTO: La renovación de la Estética fascista en American History X

por Fernanda Serón Manzanares / /

La Alemania Nazi de Adolf Hitler significó una gran puesta en escena para difundir y efectuar su ideología de superioridad. La mezcla de elementos estéticos y políticos hicieron de ésta el ejemplo de la convergencia entre la fascinación y el horror al ejercer al mismo tiempo la violencia desmesurada, la simetría y el orden. La teatralidad del fascismo produce cierta admiración donde todo es producido con el fin de que el mensaje ideológico, más que el artístico, se inscriba debido a la continua propagación de ideas que residen en el control de un comportamiento sometido, rendido en la exaltación de un líder.

El fascismo, durante el siglo XX no sigue las pautas del modernismo ya que se opone a lo relativo, ambiguo y cambiante. Es uniforme, simétrico, pesado e idealizante donde el cuerpo del hombre se debe a la capacidad olímpica de sus destrezas, la resistencia y precisión.

La guerra es el paradigma de la doble naturaleza del hombre, donde se conjugan, oscilan y se manifiesta lo racional y lo irracional. El despliegue científico y tecnológico que se llevó a cabo en este conflicto bélico alcanzó niveles nunca antes efectuados, descubrimientos y desarrollos técnicos que significaron grandes cambios para toda la humanidad en el resto del siglo XX y para nuestro presente. La relación entre la ciencia y poder es un vínculo que puede (y así ocurrió) ejercer grandes estragos y devastaciones, la irracionalidad y la bestialidad del ser humano se desborda llegando a niveles insospechados de violencia para sostener y alzar aún más aquello en lo que cree. La dominación de acuerdo la configuración de parámetros de superioridad es diseñada para formar una sociedad sometida a una homogeneidad donde cualquiera que atente contra el “plan correcto”, lo que sea diferente del modelo, debe ser marginado, recluido o eliminado.

El nacionalismo, los emblemas y la propaganda, crean discursos capaces de divulgar en la sociedad un relato de supremacía y de lo que está bien, por lo que se empeña al buscar en factores externos las debilidades y crisis internas. La Alemania nazi es un paradigma del uso del pasado histórico, en este caso del pueblo judío como algo nocivo, acusado siempre con adjetivos peyorativos que, en realidad, son sólo imaginarios construidos a través de fuentes no empíricas. Es por esto que la homogenización de la identidad implica una serie de pugnas relacionadas con la discriminación, racismo, clasismo, experimentación, etc. Nace el prejuicio, que se va fundar principalmente en la oralidad que se hace de forma negativa de un colectivo y puede funcionar tanto para cohesionar una parte y, a la vez, desintegrar otra.

El uso del pueblo judío como un culpable común, fue la estrategia utilizada para lograr explicar una crisis. Para esto, primero se realizó una objetivación, es decir, una formalización de las causas y el por qué de la supuesta culpabilidad de los judíos en la depresión socioeconómica alemana. Es un proceso de información al grupo; y luego ocurre el anclaje, donde toda la información difundida es capaz de integrarse al pensamiento de la población para actuar como un bloque que cree en los mismos valores, una sola identidad, ejemplo de esto, la distribución de Mein Kampf.

Leni Riefenstahl fue una actriz y cineasta reconocida por ser la realizadora de los más importantes documentales y propaganda nazi. La persuasión e impacto logrado gracias a los emergentes medios masivos de comunicación y la reproducción audiovisual fue otro ejemplo del alzamiento de la máquina. Las elaboradas producciones de Riefenstahl exhibían a su cabalidad la estética nazi con tomas y técnicas de filmaciones impresionantes. Su principal preocupación era la presentación y celebración del cuerpo nazi, su formación y el carácter performático de éstos donde se evidencia la gloria del poder. Un cuerpo heterosexual, atlético, heroico e incorruptible, un cuerpo que evoca lo bello y la perfección.

El uniforme, como indica Susan Sontag entrega orden e identidad, donde los diferentes atributos distinguen los diferentes grados de jerarquía o autoridad. La confección, accesorios, colores y planificación de los uniformes de las diversas divisiones, especialmente de la SS, se enfocaron en la elegancia con un carácter pesado y soberbio que adquiere a su vez un temple erótico, es belleza y violencia que atrae nuevas fuerzas transformando la reprimida sexualidad en potencia.

Hacia comienzos del siglo XX, y luego en el contexto de la primera guerra mundial, surgieron y se desarrollaron las vanguardias que ponían en crisis la idea de la autonomía del arte, hay así un quiebre con los estatutos. Las primeras vanguardias se apegan fuertemente al contexto social de la época en sus diferentes manifestaciones, ya sea a través del Futurismo, Dadaísmo, constructivismo o surrealismo y cada una desarrolló su forma de enfrentar la realidad y el arte.

Después del fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se alza como el gran ganador, difundiendo en el mundo occidental el capitalismo y convirtiéndose además en el centro del desarrollo artístico del posmodernismo en un sistema internacional, donde se instala el proceso como tema de la obra y principalmente obedece a la crisis de denominación de lo que es arte. Los límites entre las disciplinas cada vez son menos concretos y casi todo puede ser posible. Las Neo vanguardias son las encargadas ahora de seguir desplegando aquella amalgama de racionalidades e instintos en la escena artística donde el objeto es descolocado, chocando con los contextos y forzando a la reflexión del espectador porque ya no está todo dado.

Las manifestaciones de las neo vanguardias como neo dada, el pop art, el minimalismo o el conceptualismo apuntan al arte como un objeto de creencia y se vuelve cultural, sujeto a convenciones.

La oscilación entre razón y violencia sigue manifestándose a lo largo del siglo XX, donde la masificación de las tecnologías y la cultura de masas se ve embestida por múltiples medios de comunicación; a través de la publicidad, el cine y la televisión que difunden en el mundo occidental la ideología del consumo, violentando las mentes en todos los lugares. La estética fascista se renueva y se le dan nuevos enfoques porque los estilos y sentidos de gusto van cambiando de acuerdo al contexto, y el contexto posterior a la posguerra y lo que significó la polarización del mundo durante la guerra fría cambió.

Ejemplo es lo que ocurre con la simbología y atributos asociados al fascismo nazi donde el pop y su apropiacionismo realizan una recopilación de los imaginarios urbanos utilizando el medio como mensaje a través de imágenes y fotografías donde la mercancía y distintas celebridades son puestas creando una confusión del tiempo histórico, principalmente estos son puestos en los espacios públicos mediante su soporte más importante: el cine.

El cine se convirtió en el medio masivo más importante de difusión de la cultura occidental hasta llegar a ser la millonaria industria de espectáculo como lo es Hollywood, donde la estrella de cine pasa a tener el rol del artista que sufre una crisis de autoría y reconocimiento. El cine es utilizado para sugerir e inculcar gustos y formas de vivir en la sociedad funcionando como una herramienta de consumo manipulador de masas a través de la promoción de diferentes tópicos, sobre todo, la violencia.

Una película como American History X en 1998, del director Tony Kaye, es una película estadounidense que renueva la estética nazi a fines del siglo XX. Desde el punto de vista ideológico como estético, la película muestra una nueva noción sobre el fascismo y los problemas sociales a través de la cuestión de la superioridad racial, blancos y negros, donde la cultura skin head neo nazi se da a conocer mediante los atributos más reconocibles como el uso de la esvástica, las botas militares y las chaquetas abombadas.

El ojo es filtrado por la cultura y la película lo demuestra al integrar la noción del comportamiento y estética nazi siendo adoptada a la cultura americana. La película es el despliegue, a lo igual que la mayor cantidad de producciones cinematográficas, de la violencia y el poder donde el arte como generador de símbolos e identidad tiene un rol clave donde prima el uso del cuerpo y la técnica. American History X, trata el racismo a partir de la estética nazi teatral donde la disposición, el comportamiento y la personificación del cuerpo son elementos fundamentales para desplegar en ella la estética fascista que involucra por sobre todo la violencia a partir de la racionalidad de un discurso de supremacía, unificador y emotivo por parte de un líder.

La estructura fascista tratada en la película es muy diferente de la original, pero conserva diferentes referencias y objetivos de ella. El discurso fascista, en este caso neo nazi, mantiene el enfoque hacia jóvenes, esta vez en aquellos que no están integrados a la sociedad en la búsqueda de una identidad, por lo que un líder arma de forma racional y planificado un sistema para adherirlos a una ideología que les entrega poder y sentido de pertenencia a un grupo. Es así como como los integrantes de este grupo se organizan localmente adquiriendo una estética visual propia donde principalmente observamos las cabezas rapadas y la vestimenta. A pesar que socialmente el comportamiento de este grupo presentado en la película es menos violento que la ideología original, es al mismo tiempo la evidencia de la irracionalidad y la idea totalitaria de atacar a lo que es diferente y que es tratado como el responsable de los males de esa sociedad, en este caso los afroamericanos, hispánicos, asiático. Externalizando los conflictos internos de Estados Unidos; como la pobreza, el desempleo y la injusticia a los negros e inmigrantes ilegales, alzándose en un discurso que invita a no quedarse de brazos cruzados mientras violan su país:

“Así que miren a su alrededor, nuestro barrio es un campo de batalla, tomen una decisión ¿nos vamos a quedar de lado, viendo como violan nuestro país? ¡No! ¿O vamos a unirnos y hacer algo?”.

Es el discurso de Derek, unos de los líderes del movimiento antes de atacar un supermercado donde trabajan inmigrantes al modo en que Leni Riefenstahl lo muestra en películas como El triunfo de la voluntad en 1935.

Con respecto a la figura del líder tenemos a Cameron como mentor del grupo neo nazi que es el que motiva a seguir una determinada ideología a Derek, así como este último lo es para Danny, su hermano quien aspira a ser como él. El líder trabaja para generar e influir en sus adeptos algo permanente, y la permanencia es clave en la estética fascista que fue hecha para trascender en el tiempo a través de iconografía, arquitectura, etc.

La esvástica, es por antonomasia el ícono de la propaganda nazi, apareciendo en la portada de Mein Kampf, posters, las bandas que llevaban los militantes en el brazo, y diferentes distintivos de las organizaciones militares del Tercer Reich. En American History X, el símbolo de la esvástica se nos presenta explícitamente a través del tatuaje del protagonista, un tatuaje sugerente, de gran dimensión puesto sobre su pecho izquierdo. Cuando vemos este tatuaje somos capaces de darnos cuenta inmediatamente de la ideología a la pertenece el personaje y, más aún, a la trama de la película, un símbolo como la cruz gamada es culturalmente rechazo y provoca repudio para quienes son partidario de la igualdad, la democracia y los derechos humanos, una esvástica representa el dolor, la violencia política que significó el régimen nacionalsocialista de Hitler y genocidio de millones de personas en campos de concentración donde la irracionalidad humana fue desbordada.

Por otra parte, el tatuaje también se presenta como una forma de inmortalizar la esencia fascista de este grupo neonazi, ya que al igual que la estética original, el tatuaje está hecho para inscribir en el tiempo una idea o hecho y una forma de pertenencia a un grupo selecto que comparte los mismos razonamientos, como ocurre cuando Derek está en la cárcel y es aceptado por un grupo por tener la misma “marca”, pero así como es símbolo de comunión entre pares o un mismo círculo social y político es también signo de separación, exclusión de quienes no cumplen con el modelo y sigue siendo algo que trasciende en la memoria histórica, por ejemplo en la escena en que están en la mesa con la pareja de la madre de Derek, un profesor judío. La escena se vuelve una discusión sobre la desigualdad social, los mismos judíos con Derek protestando sobre la supremacía racial, cuando terminando la pelea, abre su camiseta y le mostrándole el tatuaje del pecho:

“¿Ves esto? Significa no bienvenido”.

En Fascinante Fascismo, Susan Sontag reflexiona sobre la estética del cuerpo fascista describiéndolo como que aspira a la perfección y la belleza. A través de la fotografía y filmografía de Leni Riefenstahl vemos como se hace presente la captura de un cuerpo hermoso y sano evocando la armonía del canon de la antigüedad griega como se ven en “Olimpia 1: Festival de las naciones”. El cuerpo sigue la lógica del discurso de supremacía fascista de una raza superior que, al mismo tiempo, es idealizante y sexualmente provocativo, lo cual atrae invitando a seguirlos.

Esta misma sexualidad y erotismo es utilizada al mismo tiempo como una cuestión reaccionaria que desafía y libera la opresión sexual en fuerzas violentas e irracionales. La destreza física que se debe al cultivo de la potencia del cuerpo mediante esfuerzos desmesurados que se enfoca en la victoria de sus ideas y la unión de su pueblo. El deporte, específicamente la olimpiada de Berlín en 1936 significó un despliegue de las capacidades del cuerpo donde la idea de victoria esa trascendental para la Alemania Nazi, en “Olimpia 2: festival de la belleza”, Riefenstahl presenta la magnificencia del cuerpo atlético, configurado para alcanzar la perfección. La toma de imágenes de las diferentes disciplinas como atletismo o la gimnasia artística dan cuenta de cuerpos compactos, equilibrados, ideales y bellos, donde la precisión es lo más importante. Cada secuencia, utilizando la cámara a una velocidad más lenta, es la inmortalización de la contorsión y movimientos de los cuerpos, elevándolos.

La escena del partido de basquetbol, es una de la más importantes de la película ya que es el origen del derrame de violencia y asesinato por parte de Derek a dos jóvenes de raza negra, por lo que posteriormente es condenado a la cárcel. La escena comienza a partir de una apuesta entre blancos y negros por la victoria del partido, donde el ganador se quedaría con la exclusividad de la cancha. La escena es el despliegue de las cualidades de cuerpos ideales, donde la contorsión y la fuerza de éstos se ven plasmados en la captura de la rapidez de la acción a través del movimiento de la cámara, pero, por otra parte, se realizan tomas en cámara lenta realzando el carácter olímpico del cuerpo, extendiéndolo en su magnificencia y perfección tanto en su modo escultural como la excelente destreza desarrollada en la disciplina, a lo igual que en las películas nazis. Los efectos de velocidad, de más rápido a más lenta, tiene un valor expresivo que intensifica las emociones e impacto de la escena en el espectador. Además, tiene un estético que permite exhibir el cuerpo ideal que remite a la estética nazi, como también la importancia del choque y disposición de cuerpos que van en la búsqueda de la victoria y que representa la soberanía de un lugar físico, donde, a la vez significa el triunfo, al menos por un momento de la ideología que profesan, de la supremacía blanca.

La música, compuesta por Anne Dudley es una herramienta clave en esta escena para elevar el carácter estético y el significado de los hechos. Es una música que también hace referencia a las filmografías de la propaganda nazi, donde el uso de sinfonías o melodías donde predominan trompetas y otros instrumentos de viento, subliman la capacidad del cuerpo y la gloria que supone pertenecer a ese grupo selecto y superior. Esta misma característica la encontramos en otras escenas importantes como cuando Derek se encuentra en la cárcel y hace uso del tatuaje de la esvástica para ser reconocido y pertenecer a un grupo que al parecer pensaba igual, lo que además provoca inmediatamente una escena de tensión con los reos negros que reconocen a través de la estética de su cuerpo, la pertenencia neonazi del protagonista y así mismo a partir de esto muestra sus dotes y fortalezas física de un cuerpo firme, pesado y disciplinado.

Una de las escenas más bellas, que pone en todo su esplendor a la estética nazi, es cuando la policía llega al lugar donde Derek cometió asesinato, le ordenan que suelte el arma y se voltee. Es ahí donde una música que nos parece sacra produce una atmósfera de sublimidad que eleva el cuerpo iluminado del personaje,quien extiende los brazos como un crucificado después de girarse lentamente y evocar una sonrisa. Es así como el acto más violento e irracional de la película, gracias a la música, la luz, el movimiento de cámara y disposición de un cuerpo olímpico, se vuelve algo bello. Es entonces cuando, a pesar de que es lo primero que sentimos al relacionarnos con esta teatralidad del cuerpo que se entrega, vemos como la actitud desafiante y fuerte de la estética fascista aflora en una dualidad de triunfo y castigo. Pero aquí más que el castigo público, y la belleza del acto, lo que realmente importa y define esta estética es la capacidad de continuación de ideas hasta el fin, porque es ahí donde reside la verdadera fuerza de la obra.

American History X, presenta a través de un drama la oscilación entre racionalidad en irracionalidad, característica presente a lo largo de todo el siglo XX desde las vanguardias para intensificarse en la pos guerra mediante el modernismo y las neo vanguardias. El carácter instintivo del protagonista y del grupo al que pertenece desata a lo largo de la trama la violencia que es estetizada a partir de la iconografía y valores de la ideología nazi, renovado, ahora, en el conflicto social del racismo en Estados Unidos y la cuestión de la supremacía blanca.

Susan Sontag nos explica que el fascismo al ser, por una parte, una forma tradicional y, a la vez, provocador; es atractivo para las masas actuales que ven en su estética al nuevo y diferente, a lo que existe (cuando ya todo está hecho) Además, la cualidad placentera que proclama frente a la moral es totalmente correspondiente al arte del presente, un arte, en palabras de Paul Virilio, despiadado.

El fascismo y su estética es erotizado y sexualizado, donde principalmente emerge a simple vista la belleza, a través del pop, encanta de formas efectivas haciendo uso de su reconocida iconografía que, al mismo tiempo, produce expectación por cómo seguirá siendo utilizado en la cultura y estética actual, siguiendo en el vaivén de lo racional y lo instintivo.