Enseñanza, División y Academización de las prácticas teórico-artísticas de la Escena chilena

por Katiuska Vidal Valencia//

I

Me gustaría partir por explicar a dónde voy con el título de este texto: Enseñanza, División y Academización de las prácticas teórico-artísticas de la Escena chilena ,corresponde más que nada a una crítica al actual sistema artístico en chile. Desde hace algunos años, varios, a decir verdad, la práctica teórico-artística chilena ha sufrido desbarajustes; en primer lugar, la separación de sus dos lineamientos principales: teoría y práctica, y, en segundo lugar, la sobre explotación de grados académicos; siendo ambas transformaciones bastante influyentes en el desarrollo y exposición de las obras, mi intención es plantearles algunas interrogantes respeto a la academización de las artes en Chile.

II

¿Debe el artista ser Universitario? Con el transcurso de los años los artistas pasaron de ser genios creativos, asociados a la ritualidad y las musas, a convertirse en individuos estudiosos de una técnica y lenguaje expresivo específico, logrando más que un triunfo propio, un triunfo para las universidades, es decir, el “artista” con su pretensión de profesionalización da a las universidades la oportunidad de explotar los grados académicos, ya sean especializaciones de pregrado del tipo: pintura, escultura, fotografía; o postgrados del tipo “Magíster en…”. Resulta curioso que dentro de la definición de artista que entrega la Real Academia de la Lengua Española aparezca la palabra profesional, en tanto que el artista se presenta como un individuo que cultiva alguna de las bellas artes y que actúa de manera profesional en algún espacio destinado al público; o sea, ¿quién no ha profesionalizado el rol de artista no es artista? ¿no se denominaba artista a quien era reconocido así por sus pares? Anteriormente, artista era alguien que cultivaba algún aspecto de las Bellas Artes y que era propiamente reconocido por sus pares, por ejemplo, Edouard Manet, pintor francés validado por sus pares impresionistas; ¿será que hoy en día la validación requiere de un cartón que diga Licenciado en Artes Visuales? ¿o sólo un profesor académico puede validar al artista?

Por lo demás, cabe destacar que hablamos de una licenciatura que al dividir la enseñanza en varias áreas genera verdaderos déficits en sus alumnos, ya que aquellos pertenecientes a las Artes Visuales quedan completamente ajenos a cualquier tipo de escritura, teniendo solo tres asignaturas teóricas durante los cuatro años -en promedio- que dura la carrera; mientras que los alumnos pertenecientes al área de Teoría e Historia del arte no poseen ni una sola aproximación a la práctica artística. Ejemplos claros de ello son las mallas curriculares presentadas por universidades como la UChile y la Alberto Hurtado, en donde queda de manifiesto el poco interés que desde las autoridades se tiene a que sus alumnos conozcan desde la práctica lo que en un futuro no muy lejano han de juzgar.

Ante lo cual yo me pregunto ¿Cómo alguien que desconoce completamente el funcionamiento práctico de la producción artística puede hacerse cargo teóricamente de ella? Creo señalar que lo que ocurre en esta situación es absurdo, ya que hablamos de artistas que no saben explicar su obra, y de parásitos -me incluyo- que viven de la producción de otro.

Hemos perdido esa mezcla teórico-artística que nos brindaron los grandes artistas de la escena de avanzada, esas acciones de arte cargadas de un discurso político y social, en las que el mismo artista era capaz de desarrollar grandes textos curatoriales y en las que teóricos trabajaban a la par; en las que además existía un profundo interés por la materialización del texto, es decir, además de preocuparse por el discurso se preocupaban de la edición del libro, eran mezclas que llenaban a la sociedad de reflexión, y a Chile le daban un lugar en el extranjero. Ejemplo de ello es el texto La feliz del Edén, que Eugenio Dittborn redactó para la performance de Carlos Leppe realizada en el patio del Taller de Artes Visuales el 25 de septiembre de 1981. En cambio hoy,  hemos llegado a un nivel tan alto de superficialidad que el discurso y la obra ya no tienen casi nada de importancia, mientras que el espectáculo y el círculo mediático que rodea la producción artística sobresale; teniendo cada día más inauguraciones llenas de miembros del círculo artístico que asisten nada más que por el alcohol, la comida y la pretensión de hacerse “reconocidos” en el medio; por lo que los textos ya sea libros o catálogos son cada vez más precarios en cuanto a densidad de contenido, a diario nos topamos con trípticos llenos de imágenes y logos de auspiciadores.

Cuando nos referíamos a la Escena de Avanzada era posible reconocer en ella un hilo conductor, temáticas que trascendían entre sus artistas y acciones, se trata de acciones que basadas en el cuerpo inserto en el espacio público y que se visualiza en la fotografía análoga; como la performance realizada por Carlos Leppe en la Bienal de París en donde travestido de mujer vomita en un baño. Lepe se muestra a sí mismo como huella física chilena, y su vómito es la regurgitación del arte latinoamericano, todo esto dejado de manifiesto en un registro fotográfico de carácter análogo (polaroid).

¿Pero existe algo así como la escena chilena actual? Realmente intento reconocer algún elemento o concepto que trascienda, pero me cuesta encontrarlo; realmente pienso que esta segregación universitaria afecta de sobremanera a la producción artística, tantas escuelas, tantas líneas solo me llevan a pensar que existen dos prácticas artísticas en Chile: una con pretensión de internacionalización proveniente de las escuelas de mayores recursos que dan saltos y llegan a ferias y festivales de arte contemporáneo, y una del tipo underground ligada a todas estas inauguraciones semanales en galerías como la Perrera.

Y volviendo a nuestro tema original, se trata de universidades, que al igual que el resto de las carreras que presentan, tiene un perfil de egreso definido; en el caso de la Universidad de Chile, la Alberto Hurtado o ARCIS, poseen la intención de sacar artistas críticos, de similar pensamiento a quienes fueron los mayores exponentes de la escena de avanzada; lo cual me resulta un tanto paradójico, ya que pretenden tener artistas reflexivos, pero sin las herramientas necesarias para expresar su reflexión.  Muy diferente a lo que ocurre en universidades como Finis Terrae o PUC, que poseen dentro de sus lineamientos un encarecido interés por la formación valórica y teórica de sus estudiantes; además de tener producciones artísticas muy diferentes en términos de recursos.

Cuando vemos el arte de los alumnos egresados de la Universidad de Chile o Universidad Diego Portales, visualizamos un arte precario, un tanto pobre por la falta de recursos de estas escuelas -además de sus alumnos-; contrario a las producciones artísticas realizadas por alumnos de universidades como Finis Terrae, quienes, además de poseer recursos individuales, poseen los recursos de la universidad, logrando obras de gran nivel con gran materialidad, obras de un nivel Internacional.

Creo correcto señalar que en el artista profesional chileno muy por el contrario a lo que Guillermo Machuca señaló en alguna de sus conferencias, no se corresponde con lo que debiese hacer un artista profesional; o sea, el artista profesional Debe ser un lúcido manejador de las tramas que componen el circuito artístico (…) Debe confiar plenamente en las bondades de una obra perfectamente adecuada a los temas de moda que circulan en el contexto del arte local y mundial. Debe tener un programa, nada de improvisación, nada de hippismo bohemio. Debe saber redactar un proyecto (…), y si bien conoce muy bien el funcionamiento del medio, y las modas no es capaz de realizar teoría pura y dura sobre su propia expresión, es más, en los momentos en que se le pide como en el caso del FONDART, éste con un sentimiento de agresión y ofensa lanza comentarios del tipo “¿Cómo me piden que explique lo que siento?”, y son realmente pocos quienes saben realmente formular un proyecto. Además, ¿No es hoy el artista y el curador ejemplos máximos de hippismo bohemio?, siguiendo una lógica de aparentar algo que realmente no son, convirtiéndose en personajes de alta alcurnia como de la elite académica del siglo XXI y compitiendo por quien tiene un look más extravagante y más amigos.

III

Para continuar, me centraré en el estereotipo de curador chileno actual, sin ánimos de desmerecer el trabajo de nadie, ni la figura de nadie; quiero referirme a los nuevos referentes en la teoría artística chilena.

Se trata de referentes que compiten por quien se ve más extravagante y que vuelcan toda su energía en el personaje creado antes que en el discurso que creo, deberían realizar; o en un discurso creado desde la temática de moda, vacío y sin grandes pretensiones. Actitudes que dejan de manifiesto la poca preocupación respecto de la generación de contenido nuevo para las futuras generaciones; ya que si bien, la práctica artística es un elemento importante, ¿de qué sirve ésta si no tiene vínculo con la sociedad chilena? Y claramente el discurso, ya sea escrito o hablado, es la herramienta de cambio que poseemos como seres provenientes de las artes; por ende, si no generamos contenido nuevo, no generamos reflexión en la sociedad y ésta a su vez, se vuelve cada vez más superficial.

IV

Cabe destacar entonces para concluir, que no existe algo así como un escena chilena actual, no en términos de algo congregado en base a ciertos términos como sí lo estaba la escena de avanzada, sino que existe una división de dos posibles escenas, que, como ya fueron mencionadas, se trata de la escena chilena Underground generalmente ligada a temas de género, sexualidad y cuerpo expuestas en Galerías de Arte oficiales y no oficiales, y una escena de carácter internacional, marcada por la presencia de recursos ligada a temáticas nacionales y mundiales, ya sean de territorio o medio ambiente, las cuales se exponen en Festivales o Ferias de Arte contemporáneo. División siempre realizada sobre la lógica de los recursos entregados/poseídos por las escuelas de artes en Chile.