(A.d.E) La supremacía del Canon

por A. Poblete Varas//

El Arte de emancipación (se oficia en la) práctica del criminal, una palabra ex-tendida desde su carga matérica. Actor y Cosa a la vez, la ecuación queda así: una carne y un filtro térmico, ambos en la mampara celeste, abajo el cielo, arriba la obra ¿Cuál es el pertrecho innecesario? Como si la pregunta fuera inadecuada, el artista retorna a su mesa (Operationssaal), la mira, toma sus papeles (Gold Rose), teclea una notas (Carbon & Shape), mira hacia la pared, proyecta su pensamiento, negras plataformas plásticas -esquirlas de titanio- un regalo no ofrecido (camaradería extra-social, banquetería Nouvelle Gauche Caviar). Mishima no entendía la posguerra, o la entendía, pero su teatro quería otra manera de Ser en el mundo. Teatro (No Jarry, no Beckett: Sí, la vida de la espada; sí, la escena prístina, la letra de Takizawa Bakin) y marca de vida. El Arte de emancipación se vuelca sobre ciudades iluminadas con faroles aéreos, lunas artificiales conquistan desde Neo-China, donde la poética es abiertamente filosófica y la filosofía mera doxa. “Added to the moral solitude of the murderer comes the solitude of the artist, which can acknowledge no authority, save that of another artist“, así decía el comédien et martyr. Entonces las resurrecciones están por estar al orden del día, redimir el futuro y principalmente el pasado, traer la carne de vuelta, ordenar el desorden, sacar lo que se pueda sacar y el resto duplicarlo, de modo tal que todo pueda existir al mismo tiempo (tecnoparaiso). Habría que impedir la cita, moderarla o prohibirla (micro-fracturarla si es posible: ardor y metal).  El Arte de emancipación puede constituirse en canon, cuando aparezca lo extraterreno, cuando se necesite pagar la factura. Allí, el momento posthumano (unitario), se abre a la semilla y aparece el Ser. Yo lo que haré será llamar a los intelectuales, a los influencers, los pondría frente a la palabra y al centón, meditar (en) los propios pecados. Habrá que apurarse, pues el cuerpo se vuelve impedimento. El Arte de emancipación es lo que mañana llamaremos “Testamento Performático de Diosxs Digitales”.