Entrevista a Juan Martín Prada

¿Es necesario el Arte en la actualidad?

El arte es una necesidad antropológica, nunca desaparecerá la necesidad de hacer arte. Otra cosa es que determinadas funciones del arte puedan tener mayor o menor importancia en cada época.

¿Existe el Arte hoy?

Sin duda.

¿Es posible hablar del artista académico en los tiempos actuales?

Decía Kant en su “Crítica del Juicio” que “algo académico” es siempre condición del arte. Y no creo que esto ya no sea así. Toda práctica artística sigue exigiendo algunos conocimientos que pueden ser adquiridos o desarrollados digamos que “académicamente”.

¿Qué prácticas conforman a su criterio el arte actual?

Todo puede ser considerado como “arte” siempre que su creador lo identifique de esa manera. Luego habrá que determinar si esa creación es “buen” o “mal” arte (en términos generales el “buen” arte es hoy, a mi juicio, escasísimo).

¿En qué consisten las “poéticas de la conectividad”?

En mi libro “Prácticas artísticas e Internet en la época de las redes sociales” (2012) me refería con ese término a todo ese conjunto de prácticas artísticas que, independientemente del medio empleado, han tomado la red y sus efectos en nuestras sociedades como tema central de trabajo. A mediados de los años 90 del pasado siglo estas “poéticas de la conectividad” estaban conformadas fundamentalmente por obras del llamado “Internet art”, pero a medida que fue pasando el tiempo fueron ganando protagonismo las propuestas artísticas que consideran a la red no tanto como un medio específico para el arte sino como campo temático o de reflexión, reconociéndolo como el elemento articulador primordial de las nuevas prácticas comunicativas, sociales y productivas.

¿Cuál cree que es el rol del Artista y del Curador en la era del post-internet?

 No creo que haya un rol específico o único para el artista o los curadores en nuestros días. En mi caso, estoy especialmente interesado en las prácticas artísticas comprometidas con la tematización crítica del impacto del estado de hiperconectividad en nuestras vidas. Un tiempo en el que Internet ha ido dejando der ser un espacio exclusivo para especialistas, programadores y hackers (ese contexto en el que surgió el net.art) para devenir condición clave en la articulación de la vida de todo el mundo en las sociedades de más elevado consumo. Hoy el componente de conectividad es inherente a la cultura en general, indisociable de las prácticas habituales de trabajo, socialización y entretenimiento, y creo que por su radical importancia en los procesos de producción de subjetividad, debiera ser considerado como un tema central de reflexión por parte de los artistas.

¿Es factible la idea de una galería tradicional con el arte actual?

Sí, por supuesto. El arte hoy puede asumir todo tipo de configuraciones.

¿Cuál cree es el rol de las Instituciones Culturales ante la hiperconectividad mundial?

Creo que las redes sociales pueden jugar un papel esencial para que las instituciones artísticas pasen de “hablar a las audiencias”, como han hecho tradicionalmente, a “hablar con las audiencias”. Ellas son claves para pensar la evolución “Del museo centrado en su colección, al museo centrado en su misión”. En la era de la hiperconectividad, hay que pensar la condición heterotópica de las instituciones culturales.

¿Cual es el rol del la imagen original (“Cultual” al uso de Benjamin) en el arte multimedia?

En relación a los modos de recepción visual, no cabe duda de que se ha alcanzado hoy el punto extremo de aquella conquista de la ubicuidad por parte de las imágenes soñada por Valery a finales de los años 20 del pasado siglo. Hoy vivimos la intensificación extrema del valor de exhibición de la imagen frente a cualquier otro valor cultual. No obstante, creo que aquí también habría que hacer una puntualización: si este proceso estaba en opinión de Walter Benjamin vinculado a una pérdida, la del “aura” de la imagen, quizá ahora nos corresponda a nosotros reformular la pregunta y no cuestionarnos sobre qué han perdido las imágenes en su proceso de reproductibilidad y circulación digital, sino, más, bien, qué han ganado con ello, y la respuesta sería, evidentemente, muchas nuevas propiedades: variabilidad, mutabilidad, incluso formas nuevas de “aparición”.

¿Vivimos en una Sociedad Estetizada o en la Estetización de la Realidad ante la hipermedialidad de nuestra condición posmoderna?

Parece evidente que nuestro tiempo es el de una progresiva colonización económica de las experiencias estéticas. Y desde luego, esta estetización que acontece no es a la luz del arte, sino excesivamente condicionada por las lógicas del consumo (y casi siempre subordinada a éstas). Frente a la idea propiamente vanguardista de una estetización alumbrada por el arte, generadora de un mundo en el que se debilitarían todos los discursos “fuertes”, así como el primado de formas prediseñadas de experiencia, este proceso de estetización “difusa” que hoy vivimos tiene lugar de forma bien diferente. Las formas de la seducción apenas dejan sitio ya a las de la interpretación. Y de ahí que la singularidad que reclamamos del arte frente a cualquier otra práctica de producción de imágenes sea la de no colaborar en esta estetización de la vida que las industrias del entretenimiento desarrollan. De manera opuesta a la rendición placentera ante los dispositivos de seducción que articulan las lógicas de consumo, lo que se plantea es la exigencia de una relación con la imagen siempre basada en el ejercicio interpretativo. Frente a las lógicas de inducción al consumo propias de la publicidad, por ejemplo, la producción visual propia del arte sumerge la mirada del espectador en un tejido denso y enigmático, plagado de lugares de indeterminación que el espectador debe tratar de concretar.

¿De qué modos la filosofía y estética posmoderna han afectado a las prácticas artísticas?

La influencia del pensamiento filosófico es muy intensa en las prácticas artísticas. De hecho, la figura del artista contemporáneo se parece cada vez más a la de un filósofo que trabaja con imágenes.

Ante la crisis de las redes sociales tras Cambridge Analytica, ¿Cree factible la existencia de nuevas posibilidades para el Arte Medial?

El arte de los medios es un arte que, en los mejores casos, poetiza sobre las dimensiones no solo estéticas sino también sociales, comunicativas y productivas de esos mismos medios. Y es imprescindible que esa reflexión poética se siga haciendo en el futuro.

 

 

Agradecemos como equipo de estadocultural.com al Profesor Juan Marín Prada por su amabilidad al concedernos la entrevista.

Recomendamos revisar su sitio web http://www.juanmartinprada.net